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Relatos cortos

Opera Claudendo

O

Úrsula estaba acostada en uno de los cubículos más centrados. Tan cerca del eje imaginario del cilindro, la fuerza centrífuga que hacía las veces de gravedad tiraba de ella con mucha menos fuerza que en la cama de la casa junto al lago en la que Garú la había hospedado. Era una sensación agradable. Mientras esperaba a su anfitrión, se deleitaba con el espectáculo holográfico que se desplegaba ante sus ojos y los de millones de extraños espectadores. Las imágenes contaban la épica historia de su civilización, acompañadas de lo que debería ser música a la altura de las fastuosas escenas. Para ella, sin embargo, no eran más que una amalgama de sonidos solapados un tanto molestos. Por suerte, el dispositivo que llevaba acoplado a una de sus muelas le traducía al menos los tonos y los acordes de su lenguaje, que de otra forma resultarían indistinguibles para ella del fondo musical.

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La felicidad viene en frasco pequeño

L

“ÚLTIMA NOTIFICACIÓN previa a desahucio: Sr. Perfecto Quepo Bretón, […] Cantidad demandada: 666€ […]”.

Perfecto hizo una bola con la carta, la tiró a la basura y se dirigió al cuarto de baño a llorar un rato. No sabía qué razón le impulsaba a enterrar la cabeza en el lavabo y derramar las lágrimas en el seno, apoyado con los codos en los bordes y con la frente en el grifo. No podía imaginarse que era un mecanismo de supervivencia de su subconsciente. Invariablemente, cuando pasaba a la acción, determinado ante lo injusto de su infortunio, levantaba la vista para abrir el armario camerino, se enfrentaba a su propia imagen en el espejo; esta le miraba extrañada por una enorme marca roja, como un tercer ojo bajo el flequillo despeinado, y entonces le entrara la risa floja. Si no le diera ese ataque de risa histérica cada vez que llegaba a ese punto, hacía tiempo que habría abierto el pequeño frasco y le habría puesto fin a su dramática historia.

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Coronavirus de Wuhan: un Simulacro Operativo de Falsa Falsa Bandera

C

[N. del E.: Sé que un blog no es el mejor medio para publicar este tipo de información, pero me parece relevante su difusión en vista de la actual emergencia sanitaria provocada por el coronavirus de Wuhan. El siguiente texto lo recibí en mi bandeja de correo y parece ser el típico mensaje en cadena, aunque de ser así los destinatarios se encontrarían en copia oculta. Siento ocupar este espacio con una temática tan diferente a la que les tengo habituados, pero creo que esta filtración debe ser expuesta al público. Les dejo con el cuerpo del correo electrónico. Juzguen ustedes mismos si obro de forma acertada o no.]

[N. del T.: El texto que leerán a continuación fue enviado a la lista de correo de un foro de inteligencia de acceso restringido al personal colaborador de la red SSEUR. El original está redactado en inglés por un usuario reconocido de dicho foro, activo desde septiembre de 2001, y que a fecha 02/02/2020 fue dado de baja. Desde entonces ha dejado de mantener contacto con la comunidad. Las siglas se mantienen en el inglés original. Ruego disculpen los posibles errores de traducción.]*

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Día de rebusco

D

Hank y Cloe tenían ojo para encontrar diamantes en bruto entre los desechados. Si no diamantes, al menos alguna que otra perla. No en vano llevaban cinco años sin que les desterraran, gracias al sobresueldo que conseguían cada mes vendiendo los mutantes que pescaban. Todo un logro. Pagaban a duras penas el alquiler de su reducido cubículo en el interior de la cúpula. Ni por asomo les daba para vivir en la superficie, y si dejaban de pagar una de las desorbitadas cuotas de arrendamiento, serían expulsados al extrarradio con los despojos.

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La mano del tuerto

L

Dicen que no existe el dinero fácil, pero es mentira. Lo que no existe es el dinero fácil sin consecuencias. Y el verdadero problema es que no sabes cuándo van a llegar, y ni por asomo te vas a plantear dejar la fiesta cuando estás montándote en el puto Euro. Mientras te estás forrando, ni de coña vas a pensar en las consecuencias. Pero llegan. En mi caso, están a punto de estallarme en la cara, aunque si no me tiembla la mano en el gatillo las puedo aplazar un poco, y al que le va a estallar la puta cara literalmente es al cabronazo del Tuerto.

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El hedor de la magia

E

A pesar de sus incontables intentos fallidos, Estíncalot seguía adelante, empecinado en su infructuosa búsqueda. Incansable, atravesaba olas que triplicaban en altura el mástil de su pequeño velero; olas que le azotaban el rostro y a las que ofrecía sin pestañear su mejor sonrisa. Porque bajo el abrumador sentimiento de vulnerabilidad e impotencia que solo la inmensidad del océano es capaz de suscitar; bajo esa sensación de insignificancia que únicamente los marinos conocen, el aguerrido mago albergaba una llama. No había perdido la esperanza de avistar tierra, y al fin, encontrar a alguien con vida. Esa pequeña llama le mantenía firme, le hacía seguir en pie. Eso, y las almorranas.

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Estupor epifánico

E

“Era mi séptimo turno de noche en el hospital psiquiátrico. Mis compañeros no se quejaron demasiado cuando salí al pasillo a hacer una ronda, y por su actitud quedaba claro que nadie iba a acompañarme. Un auxiliar incluso bufó, sin atreverse a ponerle palabras a lo que opinaba de mi comportamiento. Nadie quería que aquello se convirtiera en costumbre. Había un acuerdo tácito entre los profesionales, si es que tenían la indecencia de llamarse a sí mismos usando esa palabra, para hacer el mínimo esfuerzo en los turnos de noche.

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27/07/2017 _07:00

2

Este relato es la continuación de distributed_AGI_test_009 ganadora del concurso.


El despertador sonaba puntualmente a las siete, aunque Peter nunca se despertaba con la primera alarma. Al mismo tiempo que se desbloqueaba, su teléfono le ofrecía el típico refrito de correos, anuncios, notificaciones de redes sociales, actualizaciones pendientes y llamadas perdidas de números desconocidos (añadirlos a la lista de bloqueados sería lo siguiente que haría mientras preparaba el desayuno).

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Utopía líquida

U

El grupo de chat encriptado de los administradores de nivel 0 echaba chispas.

wwinthesun: Wow! Es una noticia estupenda!
syslog99: No, no lo es. Quieren comprar nuestra idea para acabar con ella. Fuck the corps!
buildinghigher: “Wow! Es una noticia estupenda!”: Bueno, con cien mil millones podríamos hacer cosas muy interesantes.
logan07: ¿Tú que opinas bootstrap?
logan07: Solo has publicado el mensaje que te mandó la G.
logan07: ¿No dices nada?

Clara estaba encogida en su silla en una postura inverosímil, con su gata echa un ovillo en su regazo. No podía apartar la vista de la pantalla, y se chupaba un dedo sin notar apenas el sabor a hierro de la sangre que succionaba sin parar; se estaba quedando sin piel que mordisquear de los alrededores de sus uñas. Se decidió a contestar. El gesto fue demasiado brusco para el gusto de Cosa, que saltó y se marchó airada, no sin antes lanzarle una mirada acusadora. Cualquiera diría que acababa de matar un bebé.

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Esperanza derramada

E

Apoyado en las paralelas, empeñado en dar un quejumbroso paso tras otro, repasaba una vez más lo que ocurrió aquella mañana, setenta y ocho días antes. Salió de casa a las 6:45; hacía un frío que pelaba, pero como tenía el coche aparcado cerca no se abrigó demasiado. Tuvo que darle un par de veces al contacto para arrancar. Se esperó un poco a que se calentara el habitáculo y se fuera un poco el vaho de la luna delantera. Se puso en marcha. No tenía buena visibilidad al principio, pero al llegar al segundo semáforo del barrio no había ningún cristal empañado. Lo recordaba bien porque el sol despuntaba y el de los pañuelos le brindó como cada día su tenaz sonrisa a través de la ventanilla del conductor. Él le contestó con su mueca de disculpa, manida ya de tanto usarla. Era su trayecto habitual de camino al trabajo, el tráfico era denso pero no llegaba al atasco. En el semáforo antes de la incorporación a la autovía, el último del barrio, iba el primero. En su retrovisor interior, el conductor del SUV negro que iba detrás de él, el que pasó de largo cuando se la pegó después, gesticulaba airado, quejándose de que no se hubiera saltado el semáforo como todo el mundo.

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