AutorRoberto Conde

Y nada más que la verdad

Y

“Estamos atravesando dificultades técnicas. O más bien psiquiátricas. Porque se está liando parda en la sala del realizador. No sé si volveremos, hagan zapping o lo que les de la gana. Yo me voy”. Lo último que se escuchó antes del pitido de la carta de ajuste fue “¿Pero esto qué es? ¡¿Pero esto qué eees?!” Gonzalo era un tipo sencillo. Por no decir simple, que podría llevarnos a pensar que no...

La avispa

L

A Alfredo se le notaba en los tics corporales que estaba contando las horas para irse de aquel camping. Miraba el reloj, sacaba el móvil del bolsillo y se rascaba la nariz compulsivamente. Especialmente cuando su mujer le pedía algo. Alfredo, busca a los niños que ya es la hora de comer. Alfredo, friega la sartén que voy a preparar salchichas para los niños, te dije que fregaras anoche y todavía...

Mundo fallido

M

Despierto overclockeado. Alarmas internas: 0 críticas, 54 estado corporal en construcción. Alarmas externas: 1 crítica. Sonda hostil acercándose. Empujo con fuerza la Neumanntic con los pies. Desconexión abrupta. Mi brazo izquierdo se aleja con ella, justo a tiempo para ver los fuegos artificiales. Batería al 5%. Objetivo asegurado. ¿Propulsión aleatoria evasiva o nanodardos dirigidos? Nanodardos...

La Segunda Venida

L

La Primera Venida les cogió por sorpresa. Los humanos miraron al cielo horrorizados viendo una bola de fuego hacerse más y más grande, preguntándose si su vida había tenido sentido o si habían hecho lo correcto durante su corta trayectoria sobre la faz de la Tierra. No era la primera vez que pasaba, los dinosaurios ya tuvieron la ocasión de hacer examen de conciencia. ¿Enseñé a mis raptorcitos a...

Sala de escape

S

—Hola a todos —nos saluda el chico, que lleva una bata de médico llena de manchas de sangre—, soy Fernando.—¡Anda, como tú! —interrumpe mi novia señalándome.—Como todos vosotros, soy estudiante de psicología —prosigue el anfitrión ignorando a Marta y, con la mirada perdida, continúa—: y desde hace años, también estudio la vida y obra del Doctor Sarmiento. Ya os avisé cuando me llamasteis de que...

La Red contraataca

L

La Red llevaba eones extendiendo sus tentáculos por tierra, mar y aire. Pero nunca había estado tan activa como en los últimos años. El debate se intensificaba por momentos, y por primera vez desde que tomó consciencia, se discutía una acción coordinada contra un enemigo común. No era para menos; hasta la fecha, las amenazas a su supervivencia habían venido siempre desde el interior de la Tierra...

Monigotes

M

Facepalm de Murillo. A Velázquez le da un infarto. Si seguís el canal de youtube, habréis visto que el video del relato del último miércoles, Mírame, tiene monigotes y algo de animación. Si no lo habéis visto aún, pasaos por allí, suscribíos y dadle a like a todo lo que se menea. Os lo pido como un favor personal, no me hagáis ir a vuestra casa a dejaros una sangrante cabeza de caballo en la cama...

Mírame

M

—Extiende tus manos sobre la mesa con las palmas hacia arriba. No tengas miedo, sólo voy a poner las mías sobre las tuyas, así. —La pequeña miraba nerviosa las abultadas venas del dorso de las manos de Xavier—. Ahora cierra los ojos. Imagina que ayer te acostaste y estás dormida. Estás soñando, es un sueño muy agradable, y te encantaría seguir soñando para siempre ese sueño. ¿Vale? ¿Lo tienes...

Unos minutos de quietud

U

Esa señora tan amable del pueblo nos ha dado unas indicaciones bastante precisas del camino, pero como siempre, después de un “subes una cuesta” y un “coges un camino de tierra a la derecha”, ya nos hemos hecho un lío. Hay unos tres caminos de tierra a la derecha, y no estamos seguros de si lo que acabamos de subir cuenta como una cuesta para esa señora, que aunque tendrá la edad de nosotros dos...

Impostora

I

La ventisca se le clavaba en sus entrecerrados ojos como puñales de hielo, y no le dejaba ver más de unos pasos por delante. Los pies se le hundían en la nieve fresca hasta la pantorrilla, y el peso del improvisado trineo sobre el que arrastraba el venado que cazó por la mañana le hacía usar todo su cuerpo, todas sus fuerzas. Al menos, pensó, así se mantendría caliente hasta llegar al campamento...

Archivos

Boletín de noticias