ITYM

I

ITYM. I’ll Tell Your Mother. Comenzó como una broma en el IRC. Pero se fue de madre, valga la redundancia.

He intentado de todo para cambiar esta decadente sociedad en la que vivimos. Lxs hackers que me conocen ya saben hasta dónde he llegado para intentarlo, pero la mayoría no se entera de qué va la cosa, no pilla por qué lo hago. Airear informes secretos de la NSA o expropiarle al HSBC unos cuantos millones de dólares es fácil, mucho más fácil de lo que la gente cree. Lo difícil es conseguir que el mensaje cale y provoque un cambio. Muchas de las que dicen ser mis compañeras solo ven lo que he hecho y piensan, “wow, qué pasada, yo quiero ser capaz de hacer eso”. Cualquiera puede hacerlo. Estudiando, practicando, cualquiera puede aprender a tocar el piano. ¿Pero de qué te vale ser el mejor pianista del mundo si nomás sabes interpretar las partituras de otro? ¿Cuántos pianistas te han cambiado la vida?

Está bien, entonces ¡me haré compositora! Así seré capaz de transmitir mis propias ideas. Muy bien. Aprendes a componer. Eres capaz de crear melodías maravillosas engarzadas en armonías portentosas. ¿Y qué compondrás?¿Algo bonito?¿Algo tétrico?¿Energizante tal vez? Puede que no te hayas dado cuenta hasta ahora, pero de nada sirve ser la mejor del mundo en algo si no tienes claro lo que quieres transmitir a los demás. Porque si no, si no usas la habilidad que te ha llevado tanto tiempo perfeccionar para conmover a otras personas, bien podrías haberte quedado en el nivel donde estabas, porque solo necesitabas ser la mejor en tu propia cueva. —Atención Spoiler— ese ya eras tú. Si lo que quieres es deleitarte con tus capacidades, no hace falta que seas mejor que los demás, solo tienes que cerrar la ventana y dejar de mirar con envidia al resto. Gastarías menos energía.

Entonces, Joshua Monkey, si lo importante es transmitir ¿qué tengo que transimitir? Y yo que sé, maldita sea. Pregúntate a ti misma. Para saber qué quieres transmitir, lo más importante es saber para qué quieres hacerlo.

Eso iba para las que ya me conocen. Pero no empecé este escrito pensando en ellas, de lo contrario no lo haría público de esta manera. Empecé a escribir estas líneas para dejar bien claro algunas cosas a quienes se están preguntando de qué va todo esto, a quienes se preguntan cuándo va acabar, y a los que están haciendo los mayores esfuerzos que pueden (buena suerte, güeis de Langley) en intentar que esto termine cuanto antes.

Hasta ahora yo solo había sido un quebradero de cabeza para los servicios de inteligencia y para algún que otro banco offshore. Puede que con mis actos también os haya cambiado la vida a algunas de las que leéis esto, aunque sea solo un poco. Puede que perdáis unos segundos de vuestra vida por las contramedidas. ¿Tienes que mirar el móvil e introducir una clave que te mandan por SMS para entrar en la web de tu banco? Mea culpa. ¿Tienes que dejarle todos tus dispositivos electrónicos al de seguridad cuando entras en un edificio gubernamental? Mea culpa. ¿Te piden que te hagas una selfie enseñando tu ID para hacer una transacción con la excusa de luchar contra el blanqueo de dinero? Mea culpa. ¿Te cachean siempre en el aeropuerto? Ponte traje. 😛

Todos esos pequeños inconvenientes no son nada comparado con los que sé que provoca este proyecto. Lo siento mucho por aquellos que no lo vean así, pero el objetivo de esto es tan grande, lo que podemos conseguir es tan importante y tan beneficioso para todas, que no hay más remedio que asumir que de vez en cuando, tu madre leerá tus conversaciones, verá tus fotos o sabrá lo que haces.

No he recibido jamás un mensaje más poderoso que el que me dio mi abuela cuando era niña. Yo era bastante… traviesa, dejémoslo ahí, y no tenía muy claro por qué me estaba regañando. No sabía exactamente cuándo estaba haciendo algo malo. Así que le pregunté qué podía hacer para saberlo. “Es muy sencillo, compórtate siempre como si tu madre te estuviera viendo”. Desde entonces, antes de cada decisión que tomo de manera consciente, me pregunto qué pensaría mi madre si me viera tomarla. Ese sencillo acto de reflexión me ha hecho convertirme en una mejor persona, y ahora también podrá hacer del mundo un lugar mejor.

Punto uno.

Esto ya no es una broma. Hay muchos rumores de que esto es for the lulz o es solo una demostración de poder, insinuando que el proyecto tiene fecha de caducidad. Que acabará pronto y quedará como una anécdota. Se equivocan. Como tantas otras cosas buenas en este mundo, ITYM empezó como una broma, pero ya no lo es, ahora forma parte de nuestras vidas y mejor será que nos vayamos acostumbrando. Me he dado cuenta de que es el mejor hackeo que he hecho en mi vida, y no sé cómo no se nos ocurrió antes, ni a mí ni a ninguna de las que se hacen llamar a sí mismas hacktivistas. No ha habido una sola filtración de información, una sola expropiación, un solo DDoS, ni nada de todo eso junto, que haya tenido una repercusión tan beneficiosa para la sociedad como ITYM.
Puede que no se hiciera antes por la envergadura descomunal del proyecto, o porque no estuviéramos lo bastante cansadas como para poner todo realmente patas arriba. No lo sé realmente; a mí al principio me parecía algo imposible de llevar a cabo, pero subestimé el poder de convocatoria de una buena idea. Como sabéis, yo empecé haciendo el trabajo fácil, me dediqué a los correos electrónicos. Pero la comunidad vio el potencial y ahora no hay sistema de mensajería, de telefonía, ni red social que se salve. Sigo aconsejando a los grupos que se dedican a hackear nuevos sistemas y a mantener los que ya están en marcha, pero no os engañéis, esto es más grande que yo y no parará si yo me aparto a un lado, o si me acaban pillando.

Punto dos.

Entiendo que haya gente preocupada por este giro tan radical. ¿No defendíamos la privacidad para los de abajo y la transparencia para los de arriba? ¿Qué hacemos ahora invadiendo la privacidad de todo el mundo, sin distinción?

Podría ponerme exquisita diciendo que en realidad no invadimos la privacidad de nadie, sino que le damos la posibilidad de hacerlo a las madres de todo el mundo. Pero no voy a perder el tiempo poniendo excusas. Ya os he dicho que lo primero que tiene que saber un hacktivista no es qué hacer, sino para qué. Yo sueño con un mundo en el que la humanidad pueda disfrutar de libertad y seguridad. No solo libertad, o solo seguridad, sino las dos cosas al mismo tiempo. Y para eso lucho. Para eso debería luchar todo el mundo. No es un camino fácil, y pues tendremos que pincharnos las manos para conseguir esa rosa.

Por un lado tenemos el problema de que los de arriba disfrutan de ambas cosas, y los de abajo de ninguna de las dos. No somos libres ni estamos a salvo. Su manera de pensar es que para mantener ese privilegio tienen que privar de él a los de abajo. Y los de arriba no caerán si los de abajo siguen comportándose como niños. ITYM acabará a la larga con estos dos problemas, la inmadurez de los de abajo y la falta de conciencia de los de arriba. Aunque sí, llevará su tiempo. El tiempo que haga falta para que todos interioricen que sus actos tienen consecuencias, entre ellas la de hacer llorar a su madre.

Para que nadie tuviera una excusa para sentirse especialmente atacado, el efecto tenía que ser universal. Pero no hay ancho de banda, capacidad de cómputo en la red, ni madres que aguantaran la cantidad de información que los hijos de todo el mundo producen continuamente. Así que decidimos adoptar una de las técnicas que usa el enemigo, el Panóptico. Es una idea brillante que los de arriba llevan utilizando contra nosotros desde hace décadas y que rescató Focault justo a tiempo para aplicarla durante la revolución digital; una prisión en la que el carcelero puede ver en cualquier momento cada una de las celdas. No puede verlas todas a la vez, pero no es necesario; ante la incertidumbre de desconocer si está siendo observado, el preso se acaba comportando como si siempre lo estuvieran haciendo.

Las agencias de inteligencia no pueden observarnos a todos a la vez, pero se cuidan muy bien de que parezca que sí pueden hacerlo. No pueden. Sé de lo que hablo. Por eso se encargan de que continuamente nos asalten noticias de que estamos siendo espiados, de que conocen nuestros movimientos y nuestro comportamiento con auténtico detalle, así que nos andamos con cuidado. No llamamos la atención. Nos autocensuramos. Todos lo tienen asumido, y pues vivimos con la idea en la cabeza de que hagamos lo que hagamos, ellos lo sabrán. ¿No sería mejor que en vez de ellos, fueran nuestras madres?

Así que los principios de ITYM no van a cambiar. No hay nadie privilegiado. Nadie se libra. Vivid con eso. Nadie sabe cuál será el siguiente mensaje de texto, de voz, el correo, la selfie o el vídeo que le llegará a su madre. Entiendo que habrá quien piense que quien por desgracia no tenga madre, juega con ventaja. Pero se equivoca. Piénsalo. ¿Preferirías que muriera tu madre a que pudiera saber lo que dices o haces? Habrá algún psicópata que se lo plantee, y más listillos aún que convenzan a su madre de no usar su móvil, pero el resultado global seguirá siendo positivo. Recordad que esto es un movimiento a largo plazo.

Punto tres.

Algunos gobiernos occidentales están legislando para asustar a las madres. En algunos de ellos ya han declarado ilegal simplemente mirar los mensajes que proceden de ITYM. Suerte detectando eso y encarcelando a millones de madres. Para los pocos casos en los que sí tomen acciones legales contra alguna madre para atemorizar a las demás, tenemos un amplio fondo procedente de nuestras expropiaciones para cubrir todos los gastos y compensar con generosos extras por las molestias. Así que tranquilas, tenemos buenos abogados de nuestra parte, y ningún juez en su sano juicio 😉 querría ponerse en nuestra contra sabiendo de lo que somos capaces.

Las grandes tecnológicas también le han declarado la guerra a ITYM. Los backdoors que ellas mismas insertaron en sus dispositivos para tener acceso a todos nuestros datos, invadiendo nuestra privacidad en favor de ellas mismas y los servicios de inteligencia, ahora se les vuelven en su contra. Ay, la ironía. Están introduciendo filtros en cada actualización de sus sistemas operativos (en algunos estados, incluso legalmente :D) para intentar detenernos. Ese es el mayor campo de batalla en el que luchamos ahora, y aunque de momento todo está bajo control, cualquier ayuda es bienvenida, especialmente de los que estáis trabajando actualmente para el enemigo. Sé que es difícil tomar una decisión así para vos, y entiendo que tengas miedo de perder tu trabajo, pero recuerda; nuestro fondo de contingencia es amplio y no nos tiembla la mano al poner unos ceros a la derecha en las cuentas de nuestras aliadas. Si vienes con nosotras, dormirás mejor, en todos los sentidos. Roma no paga traidores, pero nosotras somos su antítesis, nosotras somos amoR.

Somos conscientes de que los estados totalitarios abiertamente machistas han prohibido el acceso a las madres o a todas las mujeres, a cualquier dispositivo tecnológico que pueda ser usado por ITYM, que ya es prácticamente cualquiera con conexión a internet. Hay a quien le preocupa que ITYM haya supuesto un retroceso enorme para la libertad de las mujeres en esos países. A todas ellas les diré que no se preocupen, que estamos trabajando en algo diferente para esos sitios, y pronto tendréis buenas noticias.

XOXO

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