Coronavirus de Wuhan: un Simulacro Operativo de Falsa Falsa Bandera

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[N. del E.: Sé que un blog no es el mejor medio para publicar este tipo de información, pero me parece relevante su difusión en vista de la actual emergencia sanitaria provocada por el coronavirus de Wuhan. El siguiente texto lo recibí en mi bandeja de correo y parece ser el típico mensaje en cadena, aunque de ser así los destinatarios se encontrarían en copia oculta. Siento ocupar este espacio con una temática tan diferente a la que les tengo habituados, pero creo que esta filtración debe ser expuesta al público. Les dejo con el cuerpo del correo electrónico. Juzguen ustedes mismos si obro de forma acertada o no.]

[N. del T.: El texto que leerán a continuación fue enviado a la lista de correo de un foro de inteligencia de acceso restringido al personal colaborador de la red SSEUR. El original está redactado en inglés por un usuario reconocido de dicho foro, activo desde septiembre de 2001, y que a fecha 02/02/2020 fue dado de baja. Desde entonces ha dejado de mantener contacto con la comunidad. Las siglas se mantienen en el inglés original. Ruego disculpen los posibles errores de traducción.]*

Es de conocimiento común entre la comunidad de inteligencia internacional que el reciente brote del Coronavirus de Wuhan (2019-nCov) tiene su origen en el Instituto de Virología de Wuhan, aunque la mayoría de agencias desconoce aún si se trata de un accidente o por el contrario estamos ante un acto premeditado. Como viene siendo habitual, la acción recomendada entre los miembros de SSEUR es alimentar el relato de nuestras pantallas [1] o los contrarrelatos de desinformación [2], según el perfil del agente.

En este texto se exponen las razones por las que ▯▯▯▯▯▯▯▯▯ considera que la Comisión Central de Seguridad Nacional china (CNSC) está llevando a cabo en realidad un ejercicio de gestión de emergencias. Desconocemos si los servicios de inteligencia de sus aliados han sido informados, pero a diferencia de nuestros CMX, se trataría de un simulacro a nivel estrictamente nacional con objetivos y componentes reales que además tratarán de atribuirse a agentes externos. Es decir, se trata de un triple ejercicio simultáneo: un simulacro, una operación real, y un intento de atribuir un ataque al enemigo. En definitiva, un Simulacro Operativo de Falsa Falsa Bandera (Fake False Flag OPerational Drill — FFF-OPD o F3OD). Dado el potencial alcance del ejercicio, la amenaza que puede representar, y los beneficios que pudiéramos obtener de la misma o de una réplica en un futuro CMX, el presente texto se proporciona con el fin de que los miembros generen o contribuyan a los relatos y contrarrelatos correspondientes teniendo en cuenta que la siguiente información debe ser preservada del conocimiento público.

1. HABITUACIÓN DE LA POBLACIÓN A LA LEY MARCIAL

A pesar del enorme poder del Estado sobre el pueblo chino, las dimensiones geográficas y, principalmente, demográficas de la nación, hacen que el control de la población en situaciones de emergencia para la seguridad nacional constituyan una labor titánica. Ante la contingencia de un ataque externo, un proceso de rebelión interna, una amenaza grave para la salud pública general, una declaración abierta de guerra, o cualquier otro evento que implique la activación de la ley marcial, cualquier nación, pero en especial una nación con las características de la República Popular China, debe proveerse de la anticipación necesaria mediante la ejecución de ejercicios de entrenamiento o simulacros que pongan de manifiesto los puntos débiles y las dificultades imprevisibles que puedan mermar la efectividad de un operativo real.

El caso del oftalmólogo Li Wenliang, ampliamente investigado y documentado, refleja claramente un procedimiento estándar de refuerzo de la credibilidad de operaciones simuladas, en las que un agente provoca un supuesto error de las instituciones al ocultar la amenaza para que, posteriormente, las instituciones se retracten en un acto sin precedentes que proporciona mayor credibilidad a dicha amenaza. Eventualmente, el agente es puesto fuera de circulación, habitualmente mediante muerte fingida.

2. FALSA FALSA BANDERA (FAKE FALSE FLAG — F3)

La facultad operativa del principal servicio de inteligencia chino (Ministerio de Seguridad del Estado, MSS en adelante) en operaciones de falsa bandera ha ido aumentando drásticamente desde la creación en noviembre del 2013 de la Comisión Central de Seguridad Nacional (CNSC), cuyo cometido principal en su nacimiento fue la toma de poder y el control jerárquico de las diferentes agencias de seguridad e inteligencia por parte de Xi Jinping y la cúpula del Partido Comunista Chino (CPC), con especial interés en el MSS, como se evidenció posteriormente en las numerosas purgas llevadas a cabo en dicha agencia bajo el pretexto de eliminar la corrupción rampante, ganándose así dichas actuaciones el apoyo incondicional del pueblo.

Esta facultad operativa interna se ha visto reflejada en el tratamiento de la disidencia de minoría Uigur (uno de los cinco venenos), a la que se atribuyeron de forma continuada múltiples atentados ocurridos en territorio nacional chino hasta finales del año 2016. A partir de entonces, el CNSC no considera necesario seguir aumentando el nivel de intolerancia de la opinión pública hacia la minoría Uigur: el pueblo chino acepta de buen grado las leyes que se dictan desde principios de 2017 y que permiten, entre otras actuaciones de supresión de libertades, su internamiento indiscriminado en campos de concentración (oficialmente, “reeducación”). Mientras tanto, el MSS y la sección anónima del Servicio de Inteligencia Chino (CIS) de la provincia de Xinjiang pasan a la fase dos del operativo, de exterminio silencioso, dentro de la cual el proyecto del Coronavirus de Wuhan jugará, eventualmente, un papel importante.

Sin embargo, es conocido que para la ejecución de una operación de falsa bandera es necesario contar con la superioridad mediática. Este ha sido el caso del MSS y el CIS contra la disidencia Uigur, pero no es este el caso al que nos enfrentamos en la actualidad. De esta manera, el CNSC se ha inclinado por la ya habitual técnica de la Fake False Flag (F3)[3]. Al no poder señalar abiertamente al enemigo, China da manga ancha a la desinformación. Los rumores y fake news que aseguran que el virus es una creación occidental (Canadá, USA entre otros) se suceden y proliferan abiertamente en una red en la que el Estado tiene un control tal que podría erradicarlas fácilmente. Combaten sin embargo con fiereza las sospechas de que el origen del coronavirus se encuentra en el Laboratorio de Virología de Wuhan. Para esto cuentan con nuestra ayuda, dado que en estos momentos no es conveniente que salga a la luz pública el origen real del virus.

3. REDUCCIÓN DE POBLACIÓN IMPRODUCTIVA

Con una edad de jubilación de 60 años para los hombres y 55 para las mujeres, China se enfrenta a un problema común y creciente de las naciones desarrolladas. Ya se han dado los primeros casos de provincias enteras que han retrasado los pagos de pensiones por falta de fondos. Desde 1997 se vienen aplicando diversos intentos de evitar el colapso, siendo el último de ellos un proyecto piloto para transferir el 10% de las acciones de las empresas propiedad del estado hacia el fondo de la seguridad social. La efectividad de todas las medidas tomadas está en entredicho: la propia Academia de Ciencias Sociales China (CASS) estima que el actual sistema de pensiones entrará en déficit en 2028 y terminará siendo insolvente en el año 2035. Tradicionalmente, el sistema de pensiones chino se basaba en una cuenta personal en la que empleado y empleador ingresaban un porcentaje del salario. Una vez jubilado, el trabajador recibiría de esa cuenta 120 mensualidades. El incremento de la esperanza de vida hasta los 75 años en hombres y 78 en mujeres ha convertido en insuficientes dichas mensualidades, y es el Estado el que debe que hacer frente a estos pagos imprevistos. China necesita una solución urgente al problema del envejecimiento de su población [4].

Los virus de afección respiratoria, y concretamente los coronavirus, aun teniendo una tasa de mortalidad general baja, poseen un potencial altamente letal en pacientes con comorbilidad elevada. El segmento poblacional modal de dichos pacientes coincide precisamente con el segmento poblacional deficitario para las arcas del Estado.

3. ELIMINACIÓN DE DISIDENCIA INTERNADA EN CAMPOS DE “REEDUCACIÓN”

Según los informes de agentes infiltrados y la recolección de entrevistas a nativos Uigures [5], las condiciones de salubridad e higiene de dichos campos varían entre “malas” y “muy malas”, el hacinamiento es elevado con un espacio habitacional promedio inferior a 0,6m² por persona distribuidos en celdas con una media de 7,2 personas por celda. Los medios y el personal sanitarios son escasos, contando cada centro con una reducida sala de enfermería a la que se asigna un único enfermero de guardia para un promedio aproximado del entorno de mil reclusos (“estudiantes”, en la terminología oficial) por centro.
La población internada en los campos de reeducación se estima actualmente en 1,7 millones de reclusos. La llegada del coronavirus de Wuhan a la provincia de Xinjiang provocará, con toda probablidad, un desastre humanitario entre la población Uigur que difícilmente puede atribuirse a un infortunio azaroso o a la simple negligencia

4. ESTUDIO DE IMPACTO PARA FUTUROS ATAQUES BIOLÓGICOS A ESCALA MUNDIAL

El actual brote epidémico está produciendo una ingente y fructífera cantidad de datos de estudio para el USAMRIID y otros centros de investigación aliados de inmensa utilidad en el análisis de la propagación de agentes infecciosos, así como en el efecto de los diferentes tipos de contramedidas aplicables. Sin embargo, es indudable que los datos que recabamos son inferiores en calidad y en cantidad a los de aquellos de los que disponen las agencias homólogas del lado chino.
Esta información constituye la consecución por parte China de una ventaja competitiva sin precedentes en la actual carrera armamentista biológica.

5. PROBABLE CAMPAÑA DE VACUNACIÓN MASIVA Y SU USO EN APLICACIONES MILITARES.

El artículo 20 de la “Ley de la República Popular de China sobre la gestión de vacunas”, que entró en vigor conveniente el día 1 de diciembre de 2019, día exacto en el que el paciente cero mostró los primeros síntomas del 2019-nCov, está disponible públicamente en [6] y reza:
“En el caso de las vacunas que se necesiten urgentemente en caso de una emergencia para la salud pública o las que el Ministerio de Salud y el Consejo de Estado para la Salud determinen de urgente necesidad y los beneficios superen los riesgos, el Departamento Regulador de Medicamentos del Consejo de Estado puede aprobar excepcionalmente el registro de dichas vacunas.
En el evento de una emergencia para la salud pública grave u otra emergencia que amenace gravemente la salud pública, el departamento competente para la salud y el Consejo de Estado para la Salud harán recomendaciones para el uso urgente de vacunas en concordancia con las necesidades de prevención y control de enfermedades infecciosas en el periodo de duración y en el ámbito de alcance de la emergencia”.

Es por lo tanto de esperar que en las próximas semanas o meses se inicie un programa de vacunación masiva en todo el territorio nacional chino. El objetivo de este programa se enmarca en el punto 1 de habituación de la población a la ley marcial, pero es indudable que de llevarse a cabo, este programa será aprovechado para otros fines. No podemos descartar que sea, de hecho, el objetivo principal de toda la operación.
En el peor de los casos, podríamos estar ante la inmunización masiva de la población nacional en previsión de un futuro ataque a nivel global mediante un agente infeccioso desconocido.
En el mejor de ellos, China aplicará una verdadera vacuna para el 2019-nCov, con posibles efectos secundarios “imprevistos” que redunden en el beneficio nacional (de nuevo, reducción de la población nacional disidente y/o improductiva).

Se considera por lo tanto imprescindible que se exijan auditorías internacionales sobre este posible programa de vacunación masiva mediante una misión específica de la Organización Mundial de la Salud y/o la colaboración de alguna de nuestras ONG pantalla.

[1] https://www.washingtonpost.com/world/2020/01/29/experts-debunk-fringe-theory-linking-chinas-coronavirus-weapons-research/
[2] https://www.infowars.com/coronavirus-chinese-espionage-behind-wuhan-bioweapon/
[3] Somos conscientes de que existe cierta controversia con esta nomenclatura de facto. No debe confundirse con los ataques de Falsa Bandera Alegada (Alleged False Flag, AFF) en los que se trata de un ataque real del enemigo que posteriormente intenta atribuir dicho ataque a la víctima. En los ataques F3 nos econtramos ante un ataque falsa bandera en el que por falta de superioridad mediática o debido a lo implausible del relato del ataque exterior, se intenta atribuir extraoficialmente la autoría a un enemigo mediante el uso de noticias falsas. Algunas agencias han intentado introducir con poco éxito la nomenclatura Falsa Bandera Distraída mediante Noticias Falsas (False Flag Diverted Using Fake News —FFDUFN).
[4] https://ec.europa.eu/economy_finance/publications/economic_paper/2010/pdf/ecp412_en.pdf
[5] https://www.cia.gov/library/publications/intl/reports/98234506.html
[6] http://www.chinalaw.gov.cn/Department/content/2019-07/03/592_3227420.html

*Por si alguno no se ha enterado, esto es un blog de relatos de ficción, y como tal, esta entrada es… ficción.

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